El plebiscito: decisión moral y construcción política

05 Sep 2016
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Imagen de archivo. Foro paz, traducciones ciudadanas

Votar por el Sí o el No es una decisión moral, más que política. Se trata de si la forma de paz que se construyó en La Habana merece ser tomada como buena por la sociedad colombiana y, en consecuencia, aplicada. Evidentemente, la decisión es muy distinta a las decisiones políticas, donde votamos para que nuestro candidato gane las elecciones, o para que el candidato opuesto al nuestro sea derrotado. Como todas las decisiones morales, la decisión de votar Sí o No consiste en contrastar la realidad con los parámetros de paz que cada uno tiene, y darnos cuenta de si lo acordado cumple con esos parámetros.

Pero esa decisión es más difícil de tomar que la mayoría de las decisiones morales de nuestra vida, y ciertamente más difícil que las decisiones políticas. Lo es porque no solo nos afecta a nosotros individualmente, sino a toda la sociedad colombiana y, además, nos obliga a conocer a fondo los acuerdos, para adoptar frente a ellos una posición.

Sin duda, una de las consecuencias de la paz, independientemente de si llega después del plebiscito o en el largo plazo, es que necesitaría imperiosamente de la participación política de los ciudadanos con un fin crítico:una mayor gobernanza, que nos asegure una paz perdurable.

La gobernanza consiste en la cooperación entre todos los actores sociales, públicos y privados, para llegar a una mejor situación social. Para generar gobernanza es esencial que se respeten los acuerdos creados en la sociedad. Así, si entre todos acordamos construir la paz de una cierta manera, debemos respetar esa decisión para procurar el bien colectivo en el largo plazo. De lo contrario, la desconfianza llevaría inevitablemente a un nivel menor de bienestar.

Nuestro papel como ciudadanos en la gobernanza es doble. Primero, como actores sociales, estamos llamados a ponernos de acuerdo sobre los temas relativos al bien colectivo y, posteriormente, a cumplir con lo que acordamos. Segundo, debemos vigilar atentamente que los acuerdos se cumplan, porque de su cumplimiento depende el bien de nuestra sociedad. Este doble papel evidencia la importancia de la participación ciudadana en la construcción de paz, pero también en la construcción de los muchos y muy grandes acuerdos sociales que hacen falta en nuestro país.

Si se ratifica el acuerdo con las FARC, estaríamos poniéndonos de acuerdo sobre ciertos aspectos de nuestra forma de buscar el bien colectivo, pero, necesariamente, los colombianos requerimos trabajar por otros acuerdos sociales en campos como la de salud, la atención a la primera infancia y la justicia; bienes públicos por excelencia que acusan graves deficiencias.

Si nos movilizamos por la paz, consecuentemente hagámoslo pronto por estos y otros campos de interés colectivo. Bienvenidas las preocupaciones ciudadanas crecientes por el futuro en sociedad.

Rafael Aubad L. Presidente Proantioquia

Publicado en El Colombiano

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