Destino Colombia, cuatro escenarios para recordar

04 Oct 2016
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En el primer semestre de 1997 un grupo de empresarios convocó a 43 colombianos, representativos de la hetereogeneidad nacional, para que durante tres talleres que duraron catorce días, se imaginaran cuáles podrían ser los rumbos que tomaría Colombia en los próximos 16 años y las consecuencias de cada uno de esos caminos.

La dirección técnica del proyecto estuvo a cargo de Adam Kahane, del Centre for Generative Leadership, experto canadiense que ha orientado los procesos en Suráfrica, Canadá, Japón y Chipre.

La primera fase de Destino Colombia consistió en la elaboración de los escenarios; la segunda tuvo como objetivo su divulgación y el análisis y debate, entre todos los colombianos, sobre los posibles rumbos que podía tomar el país. A la luz de los resultados de ese proceso de reflexión sobre el mañana, el Grupo Promotor de Destino Colombia propició la construcción de una visión compartida de país.

El proceso de construcción de los escenarios se llevó a cabo en tres etapas. La primera, llamada de divergencia, consistió en escuchar las diferentes posiciones que los asistentes tenían sobre los retos que enfrentaba el país. En la etapa siguiente se amplió el conocimiento del grupo a través de expertos nacionales e internacionales en diversos temas relacionados con el país y su entorno y finalmente, en la tercera etapa, se hizo un proceso de convergencia que partiendo de un número amplio de alternativas concluyó con los cuatro escenarios futuros, que fueron juzgados como los más relevantes, novedosos y sustanciales.

Lo valioso del proceso fueron los acuerdos en medio de las divergencias. Se entendió que existen formas muy diferentes de percibir lo que está ocurriendo en Colombia y en el mundo. Era la primera vez que un grupo tan disímil se escuchaba entre sí; primaron el respeto y la tolerancia para aceptar y valorar las ideas del otro, lo que permitió concluir que se puede llegar a acuerdos sin ceder en principios, y que todos, con humildad, podemos aceptar que se necesitan grandes mejoras y profundos cambios para lograr el bien común. Este espíritu está reflejado en las reglas del juego que el Grupo se impuso a sí mismo, las cuales permitieron lograr unos propósitos fundamentales del ejercicio y mejorar la calidad de la conversación.

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